lunes, 8 de octubre de 2012

Tema 4. La Península Ibérica en la Edad Media: Los reinos cristianos.


4.1. Los primeros núcleos de resistencia.   
4.2. Principales etapas de la reconquista.
4.3. Las formas de ocupación del territorio y su influencia en la estructura de la    propiedad. Modelos de repoblación y organización social.
4.4. Diversidad cultural: Cristianos, musulmanes y judíos.
4.5. Manifestaciones artísticas.
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La Edad Media cristiana se caracteriza por la creación de núcleos de resistencia en el norte de la Península frente al avance musulmán. Posteriormente estos minúsculos estados experimentarán un crecimiento demográfico que les llevará a iniciar un proceso de expansión territorial hacia el sur aprovechando la división de Al-Andalus. Este proceso expansivo, llamado Reconquista, culminará en 1492 con la toma de Granada.
Las fases de ese proceso son las siguientes:
• Del siglo VIII al siglo X. Etapa de aplastante dominio musulmán en todos los niveles.
• Del siglo XI al XIII. Es la época de la gran expansión y dominio cristiano que a finales del XIII lleva su frontera hasta el reino de Granada.
• Los siglos XIV y XV suponen un parón en el proceso debido a la crisis interna de Castilla y a las elevadas sumas (parias) que pagan los musulmanes para no ser atacados. La etapa se acaba cuando los Reyes Católicos reinician la guerra contra los musulmanes a partir de 1470.
De la gran cantidad de estados cristianos peninsulares, al final de la Edad Media sólo quedarán cinco: Portugal, Granada, Castilla, Aragón y Navarra, y los cuatro últimos se unificarán para formar España.

4.1. Los primeros núcleos de resistencia.
Tras la rápida conquista musulmana de la mayor parte de la península, en las montañas del norte se comenzaron a organizar  núcleos de resistencia cristianos. Hasta el siglo X, estos núcleos simplemente resisten u ocupan zonas despobladas como el norte de la cuenca del Duero. La hegemonía en ese período está en manos de Al-Andalus.
El núcleo asturiano: el reino astur-leonés.
En el 722, un noble visigodo, Pelayo, y los indígenas astures derrotan en
Covadonga a un ejército expedicionario musulmán. A partir de ese momento comienza a organizarse el reino de Asturias.
Alfonso I (739-757) asume la herencia visigoda. Establece el "Fuero Juzgo" y otros elementos políticos. La emigración hacia el norte de población visigodo hispanorromana (mozárabes- población más culta) refuerza esta continuidad.
Alfonso II (791-842) establece la capital en Oviedo. Durante su reinado se descubre la tumba del Santiago, origen de la gran peregrinación.
Alfonso III (866-910) lleva la frontera hasta la línea del río Duero, ocupando la cuenca norte ("tierra de nadie"). Se escriben varias crónicas que refuerzan la idea de la continuidad del reino astur-leonés y el reino visigodo. A su muerte se traslada la capital a León.
Castilla fue la peligrosa frontera SE: el reino de León, para defender esta frontera: se alía con rebeldes muladíes del Ebro y fortifica Castilla, hacia el 850
Rodrigo primer conde Castilla, en IX y X repobladores cantabros y vascos que forman comunidades de campesinos-guerreros y se rigen por costumbres antiguas (jueces castilla), no por ley de León ni el Fuero Juzgo, más libertad lleva a particularismo castellano. El conde Fernán González (927-970) concentra poder, sus sucesores casi independientes.
El núcleo navarro:
La zona pirenaica occidental se hallaba entre el estado franco y Al-Andalus.
Tras diversos acontecimientos (Batalla de Roncesvalles contra los francos en el
778) se impuso en el que se denominó reino de Pamplona la dinastía Íñiga.
El núcleo navarro llegó a su apogeo con Sancho III el Mayor. Rey de Navarra entre los años 1000-1035, extendió su poder a Aragón y Castilla. Fue el monarca más poderoso de los reinos cristianos de la Península Ibérica en el s.XI.
El núcleo aragonés:
Zonas de débil poblamiento en el Pirineo central. Bajo la influencia primero de los carolingios, después de los navarros. Escasos avances en la reconquista ante el potente núcleo musulmán en torno al valle del Ebro. A principios S. X, cierta autonomía, entra en zona influencia Navarra. Matrimonio hija del conde de Aragón con rey de Navarra, vinculación de ambos tras 970.
El núcleo catalán:
En la zona del norte de la actual Cataluña, el reino franco carolingio estableció la Marca Hispánica. Organizado en condados, pronto el Condado de Barcelona predominó sobre los demás. Vifredo el Velloso reconquistó algunos territorios. Ya en el siglo X, los sucesores de Vifredo el Velloso dejaron de prestar el homenaje feudal debido al monarca francés. El condado de Barcelona pasó a ser un ente político independiente.

4.2. Principales etapas de la reconquista.
Se ha venido en denominar Reconquista al período de la historia de la Península Ibérica comprendido entre los años 718 (fecha probable de la rebelión de Pelayo) y 1492 (final del reino de Granada). Durante este largo período, reinos cristianos y musulmanes coexistieron y lucharon en el territorio peninsular.
El término es muy discutible. Pese a los esfuerzos de algunos de los reinos cristianos por presentarse como "sucesores" de los visigodos, los reinos que "reconquistaron" la península nacieron con posterioridad a la invasión islámica . No obstante, la expresión se utiliza ampliamente entre los historiadores, tanto en España como en el extranjero, para designar este período histórico.
Podemos distinguir diversas fases:
Primera etapa (siglos VIII-X)
Desde las primeras escaramuzas de importancia, como la victoria cristiana en Covadonga (722) se abre un largo período en el que los núcleos cristianos del norte consolidan su territorio y avanzan tímidamente hacia el sur. El reino asturiano alcanzó la línea del Duero en el año 910. Esto llevó a que Ordoño II (914-924) trasladara a León  el centro político del reino. A partir de entonces se comienza a hablar de reino astur-leonés, y después de reino de León.

Segunda etapa (siglos XI y primera mitad del XII)
Aprovechando la debilidad musulmana tras el fin del Califato y la disgregación de los Reinos Taifas, León y Castilla rebasan la Cordillera Central y ocupan la cuenca del Tajo. Toledo se reconquista en 1085. La ocupación del reino de Toledo significó la incorporación a su reino del territorio situado entre el Sistema Central y el río Tajo.  

Tras el freno impuesto a la reconquista por la invasión almohade, el avance hacia el sur se reactivo en los reinos orientales cuando Alfonso I de Aragón reconquistó Zaragoza en 1118 y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, conquistó Tortosa (1148) y Lérida (1149). Mientras Portugal conquistaba  Lisboa en el 1147.
Tercera etapa (fines del siglo XII y principios del XIII)
Tras la interrupción del avance con la llegada de los almohades, poco a poco Castilla-León consiguió dominar el valle del Guadiana y de los pasos de Sierra Morena. Ese proceso culminó con la batalla de Las Navas de Tolosa (1212), que abrió definitivamente el avance cristiano hacia el valle del Guadalquivir y Valencia.
Rápida ocupación del valle del Guadalquivir (Córdoba, Sevilla) por Fernando III el Santo (1252) y de Valencia y las Baleares por Jaime I el Conquistador (1276). Quedará el reducto musulmán de Granada hasta 1492.
La compleja historia política de los reinos cristianos peninsulares
Al avanzar la reconquista Castilla se independizó de León (siglo X, con el conde Fernán González), Portugal de Galicia y Aragón se expandió hacia el sur. Posteriormente Castilla absorbería a Asturias, a León, a Galicia y parte del Reino de Navarra. Aragón absorbió al condado de Barcelona y al Reino de Valencia (a principios del siglo XII, Petronila de Aragón contrajo matrimonio con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, y el hijo de ambos Alfonso II fue el primer monarca en heredar los títulos de rey de Aragón y conde de Barcelona) A partir de ese momento la unión de estos dos territorios se conoció como la Corona de Aragón.
Portugal se constituyó como reino independiente en el siglo XII.

Al final de la Edad Media, la península estaba repartida en cuatro reinos cristianos: Castilla, Aragón, Navarra y Portugal y el reino musulmán de  Granada.


EJERCICIO: COMENTAD EL MAPA SIGUIENTE:

4.3. Las formas de ocupación del territorio y su influencia en la estructura de la    propiedad. Modelos de repoblación y organización social.

Posteriormente a la conquista tiene lugar el proceso de repoblación: la ocupación efectiva y su puesta en explotación económica de los territorios conquistados.
Distinguimos diferentes tipos en las diversas fases de la reconquista:
·         Presura o Aprisio, en la repoblación del valle del Duero o de la plana de Vic(zonas casi desérticas) 
 
o        Los campesinos, a veces pero no siempre dirigidos por un noble o un clérigo, ocupan de forma libre la tierra. El rey sanciona posteriormente la legalidad de la propiedad.
o        Esta repoblación genera una sociedad de campesinos libres basada en la pequeña propiedad. Estos campesinos se halla comprometidos en la defensa militar de la tierra conquistada (campesinos-villanos castellanos)
 
·         Repoblación concejil, en los valles del Ebro y el Tajo. 
 
o        La repoblación se basa en la creación de concejos y ciudades con su alfoz, a las que se les dota de Fueros o Cartas Pueblas. Estos fueros otorgan libertades y privilegios a sus habitantes para atraer a la población a una zona peligrosa de frontera. La caballería villana queda encargada de la defensa y se configura como el grupo social hegemónico en los nuevos núcleos de población.
o        Esta repoblación fue dirigida por el rey y configura una sociedad basada en la mediana propiedad.
o        En las zonas como Toledo o Zaragoza, la abundante población musulmana fue expulsada al campo o a las zonas de los arrabales de las urbes.
 
·         Repoblación de los valles altos del Júcar-Turia y el Guadiana: 
 
o        La repoblación se basó en repartimientos a las grandes Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa (Aragón).
o        Esta repoblación creó una zona caracterizada por los grandes latifundios ganaderos jalonados de fortalezas para la defensa del territorio de frontera.
 
·         Repoblación de Extremadura, valle del Guadalquivir y fachada levantina: 
 
o        Los reyes otorgaron grandes territorios a los nobles y soldados que participaron en la conquista militar: donadíos (grandes latifundios en manos de la gran nobleza) o heredamientos (propiedades más pequeñas)
o        El nuevo tipo de estructura agraria se basó en la gran propiedad.
o        En las ciudades se organizaron concejos.
o        La mayor parte de los musulmanes tendieron a huir al reino de Granada. En los regadíos levantinos, sin embargo, muchos permanecieron trabajando para la nobleza cristiana.
o        En Baleares, hubo repartimientos entre la nobleza, siendo la población musulmana diezmada o expulsada.
Pese a estos diferentes modelos de repoblación, el modelo de sociedad feudal se consolidó a lo largo de toda la península con sus instituciones típicas como el vasallaje, el señorío territorial y señoría jurisdiccional.
Sociedad jerarquizada organizada en estamentos:
·         Nobleza (los que guerrean). Grandes propietarios de la tierra (señorío territorial y señoría jurisdiccional). Grupo privilegiado pero heterogéneo (alta nobleza, hidalgos, caballeros villanos)
·         Clero (los que oran). También poseen tierra y señoríos. También es un estamento heterogéneo (Alto y bajo clero)
·         Campesinado (los que trabajan). Normalmente no son propietarios y están sujetos a la dependencia de sus señores (derechos señoriales).
Desde el siglo XI, el desarrollo urbano propiciará el desarrollo de las ciudades y de un nuevo grupo social: la burguesía. Aunque perteneciente al grupo no privilegiado (pagan impuestos) consiguieron una cierta autonomía en el gobierno de las urbes (concejos) y participación en Cortes.
También nos encontramos con minorías religiosas y étnicas marginadas: los judíos, mayoritariamente urbanos, y los mudéjares, que viven preferentemente en el campo.
4.4. Diversidad cultural: Cristianos, musulmanes y judíos.
Durante  la Edad Media, a la vez que la guerra y el enfrentamiento, tuvo lugar la coexistencia y la fusión entre las tres culturas y religiones presentes en la península: la cristiana, la musulmana y la judía.
Hasta el siglo X, la España islámica fue culturalmente muy superior a los reinos cristianos. Sólo los monasterios, como el de Ripoll o Sahagún, preservaron y trasmitieron la cultura mediante la copia y conservación de libros. 
En el siglo IX tuvo lugar un hecho clave: el descubrimiento de los restos del apóstol Santiago. Nació así la Ruta Jacobea de peregrinación. El Camino de Santiago se convirtió en una ruta clave en la difusión cultural. Llegaron modelos literarios, como los cantares de gesta, y estilos artísticos, como el románico y el gótico. La influencia cultural también tuvo lugar en sentido contrario y las aportaciones culturales de los reinos cristianos hispanos y la influencia de la cultura hispanomusulmana llegaron al resto de Europa. 
A partir del siglo XI se inicia un fuerte desarrollo cultural paralelo a la formación de las lenguas romances: castellano (Cantar del Mio Cid, 1207), gallego, portugués, catalán-valenciano. En el s. XIII aparecieron las Universidades (Salamanca, 1218).
El puente cultural entre mundo islámico y cristiandad fue la prestigiosa Escuela de Traductores de Toledo que alcanzó su apogeo con Alfonso X el Sabio     (s. XIII). Allí colaboraron cristianos, musulmanes y judíos que traducían del árabe al latín y, luego, directamente al castellano. La Escuela fue muy importante en la difusión en la península y europea de las obras científicas, filosóficas y literarias de griegos, romanos y orientales.
4.5. Manifestaciones artísticas.
Durante  los  siglos  XI  y  XII  se desarrolla  en  toda Europa  un  sistema  artístico  que llamamos “románico”. Independientemente de donde esté su origen, a España llega a través del Camino de Santiago, lo mismo que  el pensamiento  y los gustos europeos, llevado por los que hacen el “camino”. Pero también jugó un papel importante el interés de los monarcas de los diferentes  reinos  por  establecer  monasterios  benedictinos  que constituyeron  un  ejemplo  de construcción. El arte románico es un arte predominantemente religioso en el cual la arquitectura es el aspecto fundamental, la escultura y la pintura, con contenido simbólico y didáctico,  sirven para decorar la “casa de Dios” que se hará siempre de piedra para evitar que pueda sufrir daños. La utilización de este material, no solo en las paredes sino también en los techos o cubiertas, representó un gran reto para estos constructores. Emplearon arcos de medio punto y bóvedas de cañón que necesitaron para su sujeción muros muy gruesos, reforzados exteriormente, y que no permitían   abrir  nada  mas  que  pequeñas  ventanas  alargadas,  de  manera  que  el  interior permanecía en penumbra y allí los fieles sentían la presencia del Dios juez al que debían esperar con temor. En España los edificios son, en general, de pequeñas dimensiones pues las poblaciones eran igualmente pequeñas. Tan solo la catedral de Santiago de Compostela es una construcción de proporciones importantes  acorde al hecho de ser la tumba del Apóstol,  hacia donde se dirigían los peregrinos.
A  partir  de  siglo  XIII  llega  el  gótico,  por  el  mismo  camino  que  anteriormente  el románico, y todo el cambio de mentalidad que lo había producido. Al contrario que el románico es un arte burgués, es decir urbano, no solo tiene edificios religiosos sino también civiles, necesarios para la vida en la ciudad. Los más representativos serán las catedrales, construidas con la aportación económica de todos los habitantes de la ciudad además de la propia jerarquía eclesiástica. Lo más significativo es la idea de la “luz” símbolo de Dios. Cambia el sentido estético. Los edificios son altos y luminosos, el muro se aligera con grandes ventanales, para ello las cubiertas serán de crucería y los arcos apuntados u ojivales. En España  se conservan grandes catedrales del siglo XIII, León, Burgos, Toledo….y también edificios civiles como las lonjas. Los últimos edificios góticos se edificarán en siglo XVI. La escultura y la pintura siguen siendo un complemento de la arquitectura, pero, sin perder su valor simbólico, van a ser naturalistas en la medida que la naturaleza es la obra de Dios.
EJERCICIO: COMENTAD EL TEXTO SIGUIENTE:
“Declaramos que el fidelísimo conde don García y la condesa doña Urraca poblaron Logroño y me aconsejaron que poblase Miranda y a los hombres que allí quisiesen poblar les diese ley y fuero por el que pudiesen morar sin mal dominio y mala servidumbre, para que no fuesen apremiados de tal manera que dejasen el lugar despoblado y de esta forma nuestro hecho fuese inútil […].
 Y Nos, viendo que este consejo era bueno y fiel, les dimos ley y fuero e hicimos esta carta a los pobladores de Miranda en la cual se dice que todos los pobladores que al presente pueblan el antedicho lugar y todos los que lo pueblen hasta el fin del mundo […] vivan según su fuero y se mantengan de buena fe por la autoridad de este escrito”.
                    Fuero de Miranda de Ebro, concedido por Alfonso VI (1099).
Contesta a las preguntas siguientes:

1. Clasifica el texto, explicando: tipo de texto, autor, circunstancias concretas en las que fue escrito, destino y propósito por el que se escribió.
2. Indica y explica las ideas que aparecen en el texto.
3. Explica la fase de la Reconquista de la que se trata y consecuencias posteriores de esta fase.

                        Pedro López Arnedo (Profesor de Historia de España).


Mapa del ejercicio:











Tema 3. La Península Ibérica en la Edad Media: Al-Ándalus.


3.1. Evolución política: Conquista, Emirato y Califato de Córdoba.
3.2. La crisis del siglo XI. Reinos de taifas e imperios norteafricanos.
3.3. La organización económica y social.
3.4. El legado cultural.
3.5. La mezquita y el palacio en el arte hispano-musulmán.
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EJERCICIOS: *Realizad un resumen sobre la Edad Media en la Península Ibérica, puedes ayudarte del libro de texto en la página 28.
* Comentad el mapa de la página 29 del libro de texto: “Conquista musulmana de la Península Ibérica”.
3.1. Evolución política: Conquista, Emirato y Califato de Córdoba.

Los árabes musulmanes, alentados por la idea de la "guerra santa", iniciaron
en el siglo VII una rápida expansión por el Oriente Medio y el norte de África,
llegando hasta las costas del océano Atlántico.
Aprovechando la  crisis interna del reino visigodo, envuelto en una de sus
constantes luchas internas por el poder monárquico, tropas musulmanas,
compuestas por árabes y beréberes, cruzaron el estrecho de Gibraltar en el
año 711 iniciando la conquista de la Península Ibérica.
Dirigidos por el beréber Tariq, lugarteniente del gobernador del Norte de África,
Musa, los musulmanes derrotaron en la batalla de Guadalete (711) al último rey visigodo, Rodrigo –Roderico-, que perdió la vida en el combate.
Los invasores decidieron proseguir el avance por las tierras hispanas, primero
en dirección a Toledo, posteriormente hacia Zaragoza. En  apenas tres años
(714) los musulmanes lograron conquistar la mayor parte de las tierras
hispánicas sin encontrar apenas resistencia (capitulaciones). Solo las regiones montañosas de las zonas cantábrica y pirenaica escaparon a su control.
Diversos  nobles visigodos decidieron pactar con los invasores, como fue el
caso de  Teodomiro, en la actual Murcia. Las escasas fuentes disponibles
nos hacen pensar que la conquista se realizó principalmente mediante
capitulaciones y rendiciones acordadas  entre los señores godos y los
conquistadores musulmanes. La violencia fue más la excepción que la regla.
Esto nos explica la rapidez de la conquista.
Junto a los árabes, que ocupaban los puestos dirigentes, grupos de bereberes del norte de África engrosaron las filas de los invasores musulmanes. Los árabes tenían fuertes  estructuras tribales que mantuvieron largo tiempo fuertes
enemistades que pronto se manifestaron al repartirse las tierras ocupadas.
A todos estos problemas entre los árabes, hay que añadir los provocados por
los  beréberes islamizados del norte de África, reacios a someterse a un
autoridad central. Resultado de todo ello fue un oscuro  período de luchas y
enfrentamientos entre los distintos clanes árabes, y entre árabes y beréberes,
que durará toda la primera mitad del siglo VIII.
Etapa del emirato dependiente 714-756 :
Fue una provincia con gobernadores – walíes-, centro politico Kairuan, N. Africa. Hubo  hasta 23 walis por enfrentamientos entre invasores. No eran un grupo homogéneo, se asentaron en  zonas separadas, eligen las más parecidas a su “país”:
 árabes, valle Guadalquivir y del Ebro, se convertirían en rentistas de sus
latifundios, residencia en ciudades.
 bereberes, Meseta y flancos  de las sierras,  se dedican al pastoreo. Peor considerados, se sublevan en el 741, en el 750 hambre, Se llama a sirios del N. Africa para sofocar rebelión, muchos se van a Africa.
 sirios,  asentados en  Andalucía y Granada, compiten con árabes por  las
mejores tierras.
 egipcios, Murcia.
La capital, Sevilla, en el 717 se cambia a Córdoba,  más céntrica.
Los musulmanes realizaron algunas incursiones por el norte de la Península,
pero fueron derrotados por los astures en Covadonga (722). También
penetraron en suelo franco, donde  ocuparon ciudades como Narbona, pero
sufrieron un duro golpe ante el ejército de los francos en las proximidades de
Poitiers (732). Esta batalla supuso el fin de la expansión árabe musulmana en
Europa.
Etapa del Emirato independiente (756-929)
Tras la invasión musulmana, la mayor parte de la península ibérica se convirtió
en una  nueva provincia del califato islámico,  Al-Andalus. Al frente de este
territorio se colocó a un  Emir  o gobernador que actuaba como delegado del
Califa musulmán, por entonces perteneciente a la dinastía Omeya, con capital
en ciudad de Damasco.
A mediados del siglo VIII tuvo lugar un hecho clave. La dinastía  Omeya fue
víctima de la revolución Abasí, familia que se adueñó del Califato. Un miembro
de la familia derrotada logró escapar, refugiándose en Al-Andalus, donde,
gracias a los apoyos que encontró, se proclamó emir. Se trataba de  Abd-alRahman I (756-788), con quien comenzaba en Al-Andalus el período conocido como  emirato independiente, debido a que  acabó con la dependencia política de los califas abasíes, que habían establecido su sede en la ciudad de Bagdad. Al-Andalus siguió reconociendo al Califa Abasí como líder espiritual del mundo musulmán.
Abd-al-Rahman I fijó su capital en la ciudad de Córdoba e inició la tarea de
construcción de un estado independiente en Al Andalus. Para ello necesitaba
fundamentalmente tres cosas: un ejército, unos ingresos económicos, y sofocar
las posibles revueltas de sus enemigos. El desafío al poder central de Córdoba
fue una constante en las grandes familias nobles musulmanas asentadas en
las diversas regiones de Al-Andalus.
Etapa del Califato de Córdoba (929-1031)
Un importante paso en el fortalecimiento de Al-Andalus se dio en el año 929,
cuando el emir Abd-al-Rahman III (912-961) decidió proclamarse Califa, cargo
en el que confluían el poder político y el religioso.
El Califa residía en el alcázar de Córdoba, situado junto a la  gran mezquita.
Unos años después de su autoproclamación, Abd-al-Rahman III ordenó
construir, al oeste de la capital, la impresionante ciudad-palacio de Madinat alZahra, convertida en residencia califal y en el centro del poder político de AlAndalus.
Almanzor y la crisis del Califato de Córdoba:
En las últimas décadas del siglo X, Almanzor se hizo con el poder efectivo en
Al-Andalus; ejercía el cargo de  hachib, una especie de primer ministro.
Mientras tanto, el califa de la época, Hisham II (976-1009), vivía recluido en el
palacio de Madinat al-Zahra sin ejercer en lo más mínimo el poder político.
Almanzor, que basó su poder en el Ejército, integrado sobre todo por soldados
beréberes, organizó terroríficas campañas contra los cristianos del norte
peninsular. Su muerte en año 1002 inició el proceso de descomposición política
(fitna) que llevó al fin del Califato en el 1031. Comienza el período de los reinos taifas.
3.2. La crisis del siglo XI. Reinos de taifas e imperios norteafricanos.
La muerte de Almanzor en 1002, tras sufrir una derrota en Calatañazor, abrió en Al-Andalus una larga etapa de fragmentación y disputa (fitna). En menos de
30 años 9 califas se sucedieron en el trono, finalmente el califato de Córdoba terminó por desaparecer en el año  1031. En su lugar surgió un mosaico de pequeños reinos, llamados de taifas expresión que significa “banderías”.
De forma paulatina las taifas o banderías de Almería, Murcia, Alpuente, Arcos,
Badajoz, Carmona, Denia, Granada, Huelva, Morón, Toledo, Tortosa,
Valencia y Zaragoza fueron independizándose del poder central de Córdoba.
En un principio el Califato se fragmentó en  27 taifas. Los más débiles fueron desapareciendo y fueron anexionados por los más poderosos.
Estos pequeños reinos, mucho más débiles que el Califato, se mostraron sumisos hacia los dirigentes cristianos, a los que entregaban unos tributos llamados parias. Mientras tanto, el avance de la reconquista cristiana culminó con la conquista de Toledo en el 1085. Fue una etapa de esplendor cultural y decadencia política.
PRIMEROS REINOS DE TAIFAS, 1031-1090:
La debilidad del Al-Andalus fragmentado en los reinos de Taifas permitió a los reinos cristianos del norte tomar la  iniciativa militar en la península. Esta superioridad cristiana se vio dos veces interrumpida por la irrupción en Al-Andalus de dos invasiones norteafricanas que consiguieron de forma efímera recuperar la unidad de la España musulmana.
La pérdida de Toledo en el año 1085 fue un duro golpe para los musulmanes de Al Andalus. La reacción fue llamar en su ayuda al poder que se había hecho fuerte al otro lado del estrecho de Gibraltar: el imperio almorávide.
UNIFICACIÓN ALMORÁVIDE Y SEGUNDOS REINOS DE TAIFAS 1090-1145
En el año 1086 llegaron los  almorávides, agrupación de  tribus beréberes dedicadas a la ganadería, que poco antes habían creado un imperio en el norte de África. Caracterizados por el rigor religioso, los almorávides acabaron con los taifas, unificaron el poder político en Al-Ándalus y lograron contener el avance de los cristianos hacia el sur. Sus éxitos militares más importantes fueron las batallas de Sagrajas (1086) y de Uclés (1108).
El poder almorávide fue efímero. A mediados del siglo XII  la unidad de AlAndalus se vino abajo y la fragmentación política trajo los conocidos como
Segundos Reinos de Taifas.
UNIFICACIÓN ALMOHADE Y TERCEROS REINOS DE TAIFAS 1146-1232
Los almohades, habían constituido unos años antes en el Magreb un nuevo imperio, también formado por beréberes. No solo unificaron nuevamente Al-
Ándalus, sino que hicieron frente a los cristianos logrando algunos éxitos notables, como el obtenido en Alarcos (1195) contra Alfonso VIII de Castilla.
Vinieron sin ser llamados para controlar el imperio almorávide, no tuvieron apoyo de la población, se basaron en la fuerza militar. También en este período se construyeron algunos edificios emblemáticos de la España musulmana como la Giralda de Sevilla.
Sin embargo, el intento almohade de reunificación de Al-Andalus también fracasó. El momento clave fue la aplastante derrota sufrida ante los cristianos en las Navas de Tolosa (1212). El hundimiento del imperio almohade llevó de nuevo a la fitna. Las nuevas taifas no puedieron resistir el avance cristiano que resultó prácticamente incontenible. La España musulmana quedó reducida al reino nazarí de Granada (1238-1492).

EJERCICIO: Busca el significado de estos términos históricos: fitna, reino taifa, almorávide, almohade, Giralda.

3.3. La organización económica y social.

La Economía
La España musulmana supuso importantes cambios en el terreno económico.
En la  agricultura los musulmanes impulsaron la práctica del  regadío, con novedades tan significativas como la noria, al tiempo que difundieron cultivos como los cítricos, el arroz, el algodón o el azafrán. No obstante, los cultivos principales de las tierras hispanas siguieron siendo los mismos que en la época
romano-visigoda: los cereales, la vid y el olivo.
En la ganadería, el descenso de la cabaña porcina por la prohibición coránica, se compensó con el desarrollo del ganado ovino o equino. La apicultura vivió un desarrollo espectacular.
En la minería sobresalió la extracción de plomo, cobre, cinabrio y oro, que se obtenía del lavado de diversos cursos fluviales.
La producción de  manufacturas se desarrolló fuertemente, en especial la producción textil, en la que destacaron los brocados cordobeses  o los tejidos de Zaragoza. La cerámica, las armas, la fabricación de papel y de vidrio, y el trabajo de las pieles y los metales preciosos tuvieron presencia en las ciudades de Al-Andalus.
En cuanto al comercio, actividad muy elogiada en los propios textos coránicos, se vio favorecido por la acuñación de dos tipos de monedas, el dinar de oro y el dirhem de plata, y por la densa red viaria heredada de tiempos romanos. El comercio interior se efectuaba en el zoco de las ciudades, donde ocupaban un puesto privilegiado los bazares, centros en los que se vendían productos de gran calidad. En los zocos también había  alhóndigas, centros que servían para almacenar mercancías, así como para alojar a los comerciantes que venían de fuera.
Al-Ándalus mantuvo también un intenso comercio  exterior, tanto con los restantes países islámicos como con la Europa cristiana. Exportaba, ante todo, productos agrícolas (aceite, azúcar, higos, uvas), minerales y tejidos, e importaba especias y productos de lujo del Próximo Oriente;  pieles, metales, armas y esclavos de la Europa cristiana; y oro y esclavos negros procedentes del territorio africano de Sudán.
La Sociedad:
Aunque la mayor parte de la población de Al-Andalus vivía en el medio rural, las ciudades tuvieron una gran importancia, algo que contrastaba fuertemente con el panorama de la España cristiana durante los siglos VIII al XI.
Las ciudades andalusíes se desarrollaron en su gran mayoría a partir de las existentes en los tiempos romano-visigodos. Pero los musulmanes también crearon ciudades nuevas, como Almería, Madrid o Calatayud. Córdoba, que en la época califal, llegó a contar con más de 100.000 habitantes, cantidad muy considerable en aquella época.
En la cúspide de la  sociedad andalusí estaba la  aristocracia (jassa), en su mayor parte integrados por familias de origen árabe, aunque también figuraban en ella algunos linajes de ascendencia visigoda. Este grupo social poseía grandes dominios territoriales y la ocupaba los altos puestos en la administración. En el otro extremo de la sociedad se hallaban las  clases populares (amma), formadas por artesanos modestos y labriegos, en su mayor parte bereberes del Norte de África y muladíes.
También existió lo que podríamos denominar una clase media, formada esencialmente por los mercaderes.
En Al-Andalus había esclavos procedentes de Europa oriental y del centro de
África. Hay que destacar, por último, la evidente situación de inferioridad que padecían las mujeres en con respecto a los hombres.
Los  hispanovisigodos se dividían en  muladíes (los más numerosos) que eran cristianos convertidos al Islam (y así no pagaban el dimni o tributo) y  mozárabes, cristianos muy arabizados(empeoran sus condiciones cuando llegan los imperios norteafricanos a Al-Andalus). También había  judíos, generalmente en las ciudades con oficios especializados (médicos, prestamistas, etc.). Había esclavos. Inferioridad de la mujer.

3.4. El legado cultural.

La vida intelectual y artística en Al-Ándalus alcanzó cotas muy altas respecto a la Europa cristiana. Se mantuvo un estrecho contacto con el resto del mundo musulmán, y  fue la  vía de trasmisión a Occidente del pensamiento y ciencia griega y de gran parte de la hindú. Ej: difusión de la numeración hindú, con el 0.
La religión islámica marcó la cultura.
La expansión árabe y la peregrinación a la Meca hizo que los geógrafos hicieran libros de viajes, como los del ceutí Al Idrisi (s.XII): El Libro de Roger.
Desde el  Califato hubo un esplendor cultural, con un clima de gran libertad intelectual propiciado por califas como Abderraman III y sobre todo, Al-Hakam II.
El poeta e inventor Ibn Firnas descubrió el secreto de la fabricación del vidrio.
El desarrollo cultural continuó en la época de los  taifas gracias al mecenazgo.
Sevilla fue famosa por sus poetas empezando por su rey Almotamid; Zaragoza por sus astrónomos; Toledo por sus científicos.
Los almorávides y almohades limitaron el pensamiento. En el siglo XII destacan tres grandes figuras de la medicina y filosofía: los musulmanes Abentofail y
Averroes, y el judío Maimónides. Los tres pretendieron conciliar el pensamiento aristotélico con sus concepciones religiosas.
En el reino Nazarí de Granada gran actividad cultural, destaca Ibn Zamrak, cuyos poemas decoran los muros de la Alhambra.
La creación litraria alcanzó un gran desarrollo, tanto en verso como en prosa.
Ibn Hazem (s.XI), poeta, escribió  El collar de la paloma.  Ibn Jaldun (s.XIV) 
historiador, escribió la Introducción a la Historia Universal).
En  filosofía destaca  Averroes (s.XII), autor clave para que la obra de Aristóteles llegara Europa, así como el judío cordobés Maimónides.
La cultura andalusí avanzó en el  terreno científico. Sobresalieron las matemáticas y la medicina, donde alcanzó gran fama Abulcasis (s.X) autor de
una enciclopedia médica y quirúrgica.
Destaca también la arquitectura con ejemplos como la mezquita de Córdoba o
el alcázar-palacio de la Alhambra.

3.5. La mezquita y el palacio en el arte hispano-musulmán.

Aunque la arquitectura andalusí se asentó sobre la tradición romano-visigoda y aportó los elementos más típicos del mundo islámico: arcos, cubiertas y la rica ornamentación basada en motivos geométricos, vegetales y epigráficos.
Hubo un progresivo predominio de los elementos decorativos, florales y geométricos, que se fueron imponiendo sobre las soluciones artitectónicas.
Fue un arte palatino desde el punto de vista social. El deseo de dejar constancia del poder político explica la ciudad-palacio. Ej: Madinat al-Zahra, de la Aljafería, o la Alhambra.
La mezquita  es el resultado de una religión sin imágenes, sin clase sacerdotal ni liturgia. Sólo necesita un gran espacio cerrado para la predicación y oración.
Carece de escenario y no tiene representación de la divinidad. En general había una gran rapidez en su ejecución, con grandes dimensiones. Materiales pobres, mucha decoración en yeso y mosaico. Más interés por interior que exterior.
La  gran mezquita de Córdoba es la obra emblemática de Al-Andalus. Su
construcción comenzó a mediados del siglo VIII, en tiempos del emir Abd-alRahman I, y más tarde sería objeto de sucesivas ampliaciones. Las partes más brillantes datan del siglo X, sobre todo de tiempos del califa al-Hakam II, en cuya época se construyó el espectacular mihrab, caracterizado por la riqueza de los materiales empleados (en particular, los mármoles), por la original solución constructiva de las originales bóvedas de nervios y, finalmente, por la impresionante fantasía decorativa que lo acompaña.
Muy importante fue, asimismo, la impresionante  ciudad-palacio de Madinat
al-Zahra, edificada en tiempos de Abd-al-Rahman III. Para su construcción se
trajeron materiales de diversos lugares, como el norte de África, de donde
procedía el mármol. Madinat al-Zahra albergaba, en su parte superior, una
serie de palacios; en la zona media, jardines y vergeles, y en la parte inferior, la
mezquita mayor y las viviendas de los servidores de palacio.
Desafortunadamente, durante la guerra civil que precedió a la desaparición del
califato, Madinat al-Zahra fue destruida.
También hay buenos ejemplos del arte musulmán fuera de Córdoba, como la
mezquita toledana de Bib al-Mardom, posteriormente convertida en la iglesia
del Cristo de la Luz.
Otros ejemplos esenciales de la arquitectura en Al-Ándalus son el Palacio de la Alfajería en Zaragoza, del período almorávide, la  torre de la Giralda en
Sevilla, de tiempos almohades, y sobre todo, el palacio granadino de la
Alhambra, obra cumbre de los nazaríes. Exponente de la potencia económica
y el brillo cultural del reino nazarí es un recinto fortificado que sobresale por su
fantasía ornamental así como la conjunción entre arquitectura y entorno
natural. Tiene una parte militar: alcazaba, murallas y torres. Una parte publica,
mexuar, Cuarto de Comares. Otra zona privada, harén, Cuarto de los Leones. Y los jardines, uno cercado, el Partal, y el Generalife, el mejor ejemplo de jardín islámico.

EJERCICIO PARA REALIZAR CON INTERNET: * Realiza un “Album de Arte” incluyendo por orden cronológico fotografías de las diversas construcciones del Arte Andalusí hispano-musulmán. Luego elige una imagen de las que tu hayas seleccionado y coméntala en no más de 15 o 20 líneas.

Para ayudarte incluyo estos enlaces de donde podrás obtener información, por supuesto puedes usar nuestro libro de texto:






                         Pedro López Arnedo (Profesor de Historia de España).

TEMA 2: LA PREHISTORIA Y LA EDAD ANTIGUA


1. El Proceso de Hominización en la Península Ibérica: nuevos hallazgos.
2. Pueblos Prerromanos. Colonizaciones Históricas.
3. Conquista y Romanización: la pervivencia del legado cultural romano en la cultura hispánica.
4. Las invasiones bárbaras. El reino visigodo: Instituciones y cultura.
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1. El Proceso de Hominización en la Península Ibérica: nuevos hallazgos.
 La Prehistoria es el período de tiempo que transcurre desde la aparición del hombre en la Tierra (hace unos 5 millones de años) hasta el descubrimiento de la escritura (en Mesopotamia y Egipto, hace unos 5000 años). Es el período en el que se completa el proceso de hominización, es decir, la secuencia cronológica evolutiva que culmino con la aparición de la especie Homo. Para tratar de conocer este proceso, los prehistoriadores y arqueólogos estudian la evolución de los restos fósiles humanos y los instrumentos y restos que aparecen a ellos asociados en los yacimientos arqueológicos. Este proceso se caracteriza por la vertebración vertical del esqueleto, por modificaciones en las formas dentales y por una ampliación de la capacidad craneana.
Hay acuerdo general en que la hominización se inicia en África. Los Australopithecus, los ejemplares más antiguos datados en torno a hace 5-6 millones de años, evolucionaron hacia el Homo Habilis hacia 2.400.000 años. El Homo Habilis es la primera especie humana.
En adelante, el panorama de la evolución se hace cada vez más complejo. Dos especies posteriores el Homo Ergaster y el Homo Erectus comenzaron a emigrar hacia Europa y Asia.
Los primeros restos humanos en la Península Ibérica se remontan a hace más de 800000 años. 
Los restos humanos más antiguos se han encontrado en la Sima de los Huesos (1974) y en la Gran Dolina (1996) de la sierra de Atapuerca en Burgos. 
Las dos últimas especies del género Homo que aparecieron en el territorio peninsular fueron el Homo Neandertalensis, con una antigüedad de unos 95000 años y el Homo Sapiens hace unos 35000 años. 
 En el Neolítico nacen la ganadería y la agricultura, probablemente importadas, apareciendo los poblados (hombre sedentario). En la Edad de los Metales (cobre, bronce, hierro) surge hace unos 7000 años con la utilización de estos materiales para confeccionar útiles, también nacen la rueda, la vela y el arado.
 A parte de Atapuerca, otros hallazgos peninsulares son: Nerja, Lisboa, Cueva de Morín en Cantabria y las pinturas rupestres de Altamira (Cantabria).
2.Pueblos Prerromanos. Colonizaciones históricas: Fenicios, griegos y cartagineses:
Los pueblos que habitaban la Península antes de la llegada de los romanos se conocen con el nombre de prerromanos. Agrandes rasgos se distinguen tres grupos, los pueblos del área mediterránea o íberos, los que ocupan el centro peninsular o celtíberos y los instalados en el norte y noroeste o celtas.
Tartesos :Civilización muy brillante que se desarrolló en el suroeste peninsular en la primera mitad del primer milenio a.C. Rodeada aún de misterio. Textos griegos y bíblicos hablan de una civilización muy rica. Se han encontrado restos importantes como el Tesoro de Carambolo. De cualquier manera, se piensa Tartesos tuvo un importante comercio que benefició a una poderosa aristocracia. A mediados del primer milenio, Tartesos se derrumbó. ¿Por la acción militar de los cartagineses? ¿Por problemas internos?
 Los Íberos(Indigetes, Turdetanos…): son los pueblos más influidos por las colonizaciones externas, se localizan en el Este y en el Sur desde el Pirineo catalán hasta el Algarve portugués. Son pueblos urbanos y mercantiles (a veces organizados en confederaciones de ciudades-estado) y dedicados a la agricultura, la ganadería y el comercio. Producen un arte muy refinado (Dama de Elche)
Los celtíberos (Carpetanos, Lusitanos…): Se sitúan en el Centro y Oeste peninsular. La influencia de los colonizadores es muy débil. En el aspecto artístico, destaca la cultura de los verracos entre los vetones del valle del Tajo. Los verracos son grandes esculturas de animales ligadas a cultos ganaderos. El más célebre ejemplo son los Toros de Guisando.
Los Celtas:Galaicos, astures, cátabros, várdulos, vascones.... se asentaron desde Galicia al Pirineo aragonés.Pueblos muy atrasados, tenían una economía basada en la ganadería, la recolección y la pesca. El peso de la agricultura era escaso.Como restos arqueológicos, destacan los castros, poblados de viviendas circulares construidos por los galaicos. Un buen ejemplo es el Castro de Coaña.
Las Colonizaciones Históricas:   A partir del siglo IX a.C. tienen lugar diversas colonizaciones. Aparecen en las costas mediterráneas los fenicios, griegos y cartagineses, buscando metales en los que la Península Ibérica era rica (oro, plata, cobre, hierro y estaño), pero también se interesaron por la sal y productos de pesca, fundando colonias cercanas al mar (puertos). Dentro de su legado destacan: la introducción de nuevos cultivos como el olivo y el esparto, el torno del alfarero, la acuñación de monedas o el alfabeto (fenicio y griego). La colonización fenicia: fue exclusivamente comercial, procedía de Fenicia (actual Líbano) y establecieron factorías comerciales destacando: Gades (Cádiz), Sexi (Almuñecar) y Malaka (Málaga). Después llegaron los griegos que fundaron Rhodas y Emporion (Rosas y Ampurias) en la costa de la actual Girona y Denia. Se piensa que los griegos introducen el cultivo de la vid y el olivo. Colonización cartaginesa proveniente del Norte de África (actual Túnez), fundaron Carthago Nova (Cartagena), conquistarán todo el Sur peninsular y se enfrentarán a los romanos, tomando como base sus colonias peninsulares (Guerras Púnicas).
3. Conquista y Romanización: la pervivencia del legado cultural romano en la cultura hispánica.
La conquista de la Península Ibérica por Roma se inició con la Segunda Guerra Púnica
(219-201 a.C.)- siguió la campaña de Catón en 195 a.C. para reprimir las sublevaciones indígenas, las guerras contra los lusitanos (Viriato), la conquista de Numancia en 134 a.C. (centro y oeste) y finalizó con las guerras cántabro-astures dirigidas por Augusto y que finalizaron en el año 19 a. C. (norte).
La romanización: es el proceso de asimilación cultural de los modos de vida romanos por parte de los pueblos indígenas. Los principales focos de romanización fueron las ciudades; sus principales difusores los soldados y los comerciantes y sus hechos más destacados :
La legua latina: se impuso inicialmente en las ciudades y, más tarde, en las zonas rurales, donde se mezcló con las lenguas autóctonas. Aparece así el denominado latín vulgar, del que derivan las lenguas romances (castellano, francés, italiano…). En España nacieron filósofos y literatos como Séneca, Lucano y Quintiliano, cuyo idioma era el latín. 
El derecho romano: que defendía los derechos del individuo, especialmente el de propiedad.
La religión de Roma: incluido el culto al emperador. A pesar de ello, las creencias autóctonas no desaparecieron. Así mismo llegaron a España religiones como el cristianismo y otras del Mediterráneo oriental, como el culto a Mitra o a Isis.
La cultura romana tuvo un carácter eminentemente práctico y por ello fueron grandes ingenieros y grandes constructores de obras públicas. En la península podemos destacar los siguientes ejemplos:
·         Acueductos como el de Segovia.
·         Murallas como las de Lugo
·         Múltiples puentes como el de Alcántara o Mérida.
Además de estas obras públicas, Roma dejó importantes obras artísticas de utilidad pública como:
·         Arcos conmemorativos como el de Bará en Tarragona.
·         Templos como el de Diana en Mérida.
·         Anfiteatros como el de Itálica (Sevilla).
·         Teatros como el de Mérida.
La dominación de Roma dejó en Hispania una tupida red urbana (Tarraco, Cesar Augusta, Emerita, Toletum…) ligada por un complejo sistema de calzadas y otras infraestructuras públicas. Las construcciones monumentales: templos como el de Diana, en Mérida; foros y teatros como los de Mérida y Sagunto; anfiteatros como los de Itálica y Tarragona; puentes como el de Alcántara sobre el río Tajo o el de Mérida sobre el Guadiana; pantanos como el de Proserpina, en Mérida, y acueductos como los de Segovia y Mérida. Las calzadas: red de caminos empedrados, construidos por el ejército, que comunicaban las ciudades y por los que transitaban mercancías, viajeros y tropas. Las rutas principales eran la Vía August, con ciudades importantes como Tarragona, Cartagena, Sevilla y Cádiz, y la Vía de la Plata, donde se encontraban  Astorga, Cáparra y Mérida, entre otras ciudades.
4. Las invasiones bárbaras. El reino visigodo: Instituciones y cultura.
En el siglo V la Península Ibérica fue invadida por los suevos, vándalo y alanos, venidos del norte de Europa, que terminaron con la dominación romana. Los suevos ocuparon Galicia, los vándalos Andalucía y los alanos Portugal y Cartago Nova.  El reino visigodo de Tolosa (situado al sur de la Galia) llegó a su fin en el 507 cuando los francos derrotaron a los visigodos en territorio francés (batalla de Vouillé). Como consecuencia los visigodos se asentaron en España y crearon el reino visigodo de Toledo, al que puso fin la invasión musulmana de  711. 
 En un principio los visigodos se mantuvieron por encima de la población hispano-romana, pero muy pronto llevaron a cabo la unificación de ambos pueblos:
Unificación territorial: llevada a cabo por Leovigildo (Rey 573-586), tras derrotar a suevos y bizantinos.
Unificación religiosa: propiciada por Recaredo (Rey586-601) en el III Concilio de Toledo (589), declarando el catolicismo religión oficial (los visigodos habían sido arrianos).
Unificación legislativa : (654) llevada a cabo por Recesvinto (Rey visigodo hasta el año 672) al promulgar el Liber Iudiciorum (Fuero Juzgo), único código para ambos pueblos.  La institución  visigoda más importante fue la Asamblea de Hombres Libres, donde residía el poder del reino, que se  entregaba a un rey elegido por ellos. El rey gobernaba con ayuda de un  Officium Palatinum,  compuesto de dos óganos : el  Aula Regia o Consejo Real, órgano asesor del rey, y los Concilios de Toledo, asambleas legislativas que ratificaban las decisiones reales. Formaban parte del  Officium Palatinum los   Comes, encargados del tesoro real, los Duces, delegados del rey en las provincias, los Cómites civitatis, jueces de las ciudades y los Gardingos, jefes militares. 
Nunca lograron establecer una monarquía estable, con un poder real fuerte y basada en el derecho de herencia. La inestabilidad política consecuente fue clave para entender el derrumbamiento del reino visigodo en el 711 tras la invasión musulmana. Los monarcas conservaron una comitiva de clientes que los acompañaban, jurándoles fidelidad y recibiendo protección y sustento. Los poderes del rey eran amplios: juez supremo, jefe del ejército, legislador, encargado de la guerra y de la paz…
Los visigodos adoptaron y continuaron la tradición latina, cristiana e imperial romana, pero sobre una sociedad ruralizada, ya que la vida en las ciudades desapareció. La cultura se reducía al ámbito religioso. El escritor más destacado fue San Isidoro de Sevilla quien, en el libro Etimologías, intentó mantener el legado cultural romano.

      PEDRO LOPEZ ARNEDO (IES MARGARITA SALAS-MAJADAHONDA).