lunes, 8 de octubre de 2012

Tema 3. La Península Ibérica en la Edad Media: Al-Ándalus.


3.1. Evolución política: Conquista, Emirato y Califato de Córdoba.
3.2. La crisis del siglo XI. Reinos de taifas e imperios norteafricanos.
3.3. La organización económica y social.
3.4. El legado cultural.
3.5. La mezquita y el palacio en el arte hispano-musulmán.
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EJERCICIOS: *Realizad un resumen sobre la Edad Media en la Península Ibérica, puedes ayudarte del libro de texto en la página 28.
* Comentad el mapa de la página 29 del libro de texto: “Conquista musulmana de la Península Ibérica”.
3.1. Evolución política: Conquista, Emirato y Califato de Córdoba.

Los árabes musulmanes, alentados por la idea de la "guerra santa", iniciaron
en el siglo VII una rápida expansión por el Oriente Medio y el norte de África,
llegando hasta las costas del océano Atlántico.
Aprovechando la  crisis interna del reino visigodo, envuelto en una de sus
constantes luchas internas por el poder monárquico, tropas musulmanas,
compuestas por árabes y beréberes, cruzaron el estrecho de Gibraltar en el
año 711 iniciando la conquista de la Península Ibérica.
Dirigidos por el beréber Tariq, lugarteniente del gobernador del Norte de África,
Musa, los musulmanes derrotaron en la batalla de Guadalete (711) al último rey visigodo, Rodrigo –Roderico-, que perdió la vida en el combate.
Los invasores decidieron proseguir el avance por las tierras hispanas, primero
en dirección a Toledo, posteriormente hacia Zaragoza. En  apenas tres años
(714) los musulmanes lograron conquistar la mayor parte de las tierras
hispánicas sin encontrar apenas resistencia (capitulaciones). Solo las regiones montañosas de las zonas cantábrica y pirenaica escaparon a su control.
Diversos  nobles visigodos decidieron pactar con los invasores, como fue el
caso de  Teodomiro, en la actual Murcia. Las escasas fuentes disponibles
nos hacen pensar que la conquista se realizó principalmente mediante
capitulaciones y rendiciones acordadas  entre los señores godos y los
conquistadores musulmanes. La violencia fue más la excepción que la regla.
Esto nos explica la rapidez de la conquista.
Junto a los árabes, que ocupaban los puestos dirigentes, grupos de bereberes del norte de África engrosaron las filas de los invasores musulmanes. Los árabes tenían fuertes  estructuras tribales que mantuvieron largo tiempo fuertes
enemistades que pronto se manifestaron al repartirse las tierras ocupadas.
A todos estos problemas entre los árabes, hay que añadir los provocados por
los  beréberes islamizados del norte de África, reacios a someterse a un
autoridad central. Resultado de todo ello fue un oscuro  período de luchas y
enfrentamientos entre los distintos clanes árabes, y entre árabes y beréberes,
que durará toda la primera mitad del siglo VIII.
Etapa del emirato dependiente 714-756 :
Fue una provincia con gobernadores – walíes-, centro politico Kairuan, N. Africa. Hubo  hasta 23 walis por enfrentamientos entre invasores. No eran un grupo homogéneo, se asentaron en  zonas separadas, eligen las más parecidas a su “país”:
 árabes, valle Guadalquivir y del Ebro, se convertirían en rentistas de sus
latifundios, residencia en ciudades.
 bereberes, Meseta y flancos  de las sierras,  se dedican al pastoreo. Peor considerados, se sublevan en el 741, en el 750 hambre, Se llama a sirios del N. Africa para sofocar rebelión, muchos se van a Africa.
 sirios,  asentados en  Andalucía y Granada, compiten con árabes por  las
mejores tierras.
 egipcios, Murcia.
La capital, Sevilla, en el 717 se cambia a Córdoba,  más céntrica.
Los musulmanes realizaron algunas incursiones por el norte de la Península,
pero fueron derrotados por los astures en Covadonga (722). También
penetraron en suelo franco, donde  ocuparon ciudades como Narbona, pero
sufrieron un duro golpe ante el ejército de los francos en las proximidades de
Poitiers (732). Esta batalla supuso el fin de la expansión árabe musulmana en
Europa.
Etapa del Emirato independiente (756-929)
Tras la invasión musulmana, la mayor parte de la península ibérica se convirtió
en una  nueva provincia del califato islámico,  Al-Andalus. Al frente de este
territorio se colocó a un  Emir  o gobernador que actuaba como delegado del
Califa musulmán, por entonces perteneciente a la dinastía Omeya, con capital
en ciudad de Damasco.
A mediados del siglo VIII tuvo lugar un hecho clave. La dinastía  Omeya fue
víctima de la revolución Abasí, familia que se adueñó del Califato. Un miembro
de la familia derrotada logró escapar, refugiándose en Al-Andalus, donde,
gracias a los apoyos que encontró, se proclamó emir. Se trataba de  Abd-alRahman I (756-788), con quien comenzaba en Al-Andalus el período conocido como  emirato independiente, debido a que  acabó con la dependencia política de los califas abasíes, que habían establecido su sede en la ciudad de Bagdad. Al-Andalus siguió reconociendo al Califa Abasí como líder espiritual del mundo musulmán.
Abd-al-Rahman I fijó su capital en la ciudad de Córdoba e inició la tarea de
construcción de un estado independiente en Al Andalus. Para ello necesitaba
fundamentalmente tres cosas: un ejército, unos ingresos económicos, y sofocar
las posibles revueltas de sus enemigos. El desafío al poder central de Córdoba
fue una constante en las grandes familias nobles musulmanas asentadas en
las diversas regiones de Al-Andalus.
Etapa del Califato de Córdoba (929-1031)
Un importante paso en el fortalecimiento de Al-Andalus se dio en el año 929,
cuando el emir Abd-al-Rahman III (912-961) decidió proclamarse Califa, cargo
en el que confluían el poder político y el religioso.
El Califa residía en el alcázar de Córdoba, situado junto a la  gran mezquita.
Unos años después de su autoproclamación, Abd-al-Rahman III ordenó
construir, al oeste de la capital, la impresionante ciudad-palacio de Madinat alZahra, convertida en residencia califal y en el centro del poder político de AlAndalus.
Almanzor y la crisis del Califato de Córdoba:
En las últimas décadas del siglo X, Almanzor se hizo con el poder efectivo en
Al-Andalus; ejercía el cargo de  hachib, una especie de primer ministro.
Mientras tanto, el califa de la época, Hisham II (976-1009), vivía recluido en el
palacio de Madinat al-Zahra sin ejercer en lo más mínimo el poder político.
Almanzor, que basó su poder en el Ejército, integrado sobre todo por soldados
beréberes, organizó terroríficas campañas contra los cristianos del norte
peninsular. Su muerte en año 1002 inició el proceso de descomposición política
(fitna) que llevó al fin del Califato en el 1031. Comienza el período de los reinos taifas.
3.2. La crisis del siglo XI. Reinos de taifas e imperios norteafricanos.
La muerte de Almanzor en 1002, tras sufrir una derrota en Calatañazor, abrió en Al-Andalus una larga etapa de fragmentación y disputa (fitna). En menos de
30 años 9 califas se sucedieron en el trono, finalmente el califato de Córdoba terminó por desaparecer en el año  1031. En su lugar surgió un mosaico de pequeños reinos, llamados de taifas expresión que significa “banderías”.
De forma paulatina las taifas o banderías de Almería, Murcia, Alpuente, Arcos,
Badajoz, Carmona, Denia, Granada, Huelva, Morón, Toledo, Tortosa,
Valencia y Zaragoza fueron independizándose del poder central de Córdoba.
En un principio el Califato se fragmentó en  27 taifas. Los más débiles fueron desapareciendo y fueron anexionados por los más poderosos.
Estos pequeños reinos, mucho más débiles que el Califato, se mostraron sumisos hacia los dirigentes cristianos, a los que entregaban unos tributos llamados parias. Mientras tanto, el avance de la reconquista cristiana culminó con la conquista de Toledo en el 1085. Fue una etapa de esplendor cultural y decadencia política.
PRIMEROS REINOS DE TAIFAS, 1031-1090:
La debilidad del Al-Andalus fragmentado en los reinos de Taifas permitió a los reinos cristianos del norte tomar la  iniciativa militar en la península. Esta superioridad cristiana se vio dos veces interrumpida por la irrupción en Al-Andalus de dos invasiones norteafricanas que consiguieron de forma efímera recuperar la unidad de la España musulmana.
La pérdida de Toledo en el año 1085 fue un duro golpe para los musulmanes de Al Andalus. La reacción fue llamar en su ayuda al poder que se había hecho fuerte al otro lado del estrecho de Gibraltar: el imperio almorávide.
UNIFICACIÓN ALMORÁVIDE Y SEGUNDOS REINOS DE TAIFAS 1090-1145
En el año 1086 llegaron los  almorávides, agrupación de  tribus beréberes dedicadas a la ganadería, que poco antes habían creado un imperio en el norte de África. Caracterizados por el rigor religioso, los almorávides acabaron con los taifas, unificaron el poder político en Al-Ándalus y lograron contener el avance de los cristianos hacia el sur. Sus éxitos militares más importantes fueron las batallas de Sagrajas (1086) y de Uclés (1108).
El poder almorávide fue efímero. A mediados del siglo XII  la unidad de AlAndalus se vino abajo y la fragmentación política trajo los conocidos como
Segundos Reinos de Taifas.
UNIFICACIÓN ALMOHADE Y TERCEROS REINOS DE TAIFAS 1146-1232
Los almohades, habían constituido unos años antes en el Magreb un nuevo imperio, también formado por beréberes. No solo unificaron nuevamente Al-
Ándalus, sino que hicieron frente a los cristianos logrando algunos éxitos notables, como el obtenido en Alarcos (1195) contra Alfonso VIII de Castilla.
Vinieron sin ser llamados para controlar el imperio almorávide, no tuvieron apoyo de la población, se basaron en la fuerza militar. También en este período se construyeron algunos edificios emblemáticos de la España musulmana como la Giralda de Sevilla.
Sin embargo, el intento almohade de reunificación de Al-Andalus también fracasó. El momento clave fue la aplastante derrota sufrida ante los cristianos en las Navas de Tolosa (1212). El hundimiento del imperio almohade llevó de nuevo a la fitna. Las nuevas taifas no puedieron resistir el avance cristiano que resultó prácticamente incontenible. La España musulmana quedó reducida al reino nazarí de Granada (1238-1492).

EJERCICIO: Busca el significado de estos términos históricos: fitna, reino taifa, almorávide, almohade, Giralda.

3.3. La organización económica y social.

La Economía
La España musulmana supuso importantes cambios en el terreno económico.
En la  agricultura los musulmanes impulsaron la práctica del  regadío, con novedades tan significativas como la noria, al tiempo que difundieron cultivos como los cítricos, el arroz, el algodón o el azafrán. No obstante, los cultivos principales de las tierras hispanas siguieron siendo los mismos que en la época
romano-visigoda: los cereales, la vid y el olivo.
En la ganadería, el descenso de la cabaña porcina por la prohibición coránica, se compensó con el desarrollo del ganado ovino o equino. La apicultura vivió un desarrollo espectacular.
En la minería sobresalió la extracción de plomo, cobre, cinabrio y oro, que se obtenía del lavado de diversos cursos fluviales.
La producción de  manufacturas se desarrolló fuertemente, en especial la producción textil, en la que destacaron los brocados cordobeses  o los tejidos de Zaragoza. La cerámica, las armas, la fabricación de papel y de vidrio, y el trabajo de las pieles y los metales preciosos tuvieron presencia en las ciudades de Al-Andalus.
En cuanto al comercio, actividad muy elogiada en los propios textos coránicos, se vio favorecido por la acuñación de dos tipos de monedas, el dinar de oro y el dirhem de plata, y por la densa red viaria heredada de tiempos romanos. El comercio interior se efectuaba en el zoco de las ciudades, donde ocupaban un puesto privilegiado los bazares, centros en los que se vendían productos de gran calidad. En los zocos también había  alhóndigas, centros que servían para almacenar mercancías, así como para alojar a los comerciantes que venían de fuera.
Al-Ándalus mantuvo también un intenso comercio  exterior, tanto con los restantes países islámicos como con la Europa cristiana. Exportaba, ante todo, productos agrícolas (aceite, azúcar, higos, uvas), minerales y tejidos, e importaba especias y productos de lujo del Próximo Oriente;  pieles, metales, armas y esclavos de la Europa cristiana; y oro y esclavos negros procedentes del territorio africano de Sudán.
La Sociedad:
Aunque la mayor parte de la población de Al-Andalus vivía en el medio rural, las ciudades tuvieron una gran importancia, algo que contrastaba fuertemente con el panorama de la España cristiana durante los siglos VIII al XI.
Las ciudades andalusíes se desarrollaron en su gran mayoría a partir de las existentes en los tiempos romano-visigodos. Pero los musulmanes también crearon ciudades nuevas, como Almería, Madrid o Calatayud. Córdoba, que en la época califal, llegó a contar con más de 100.000 habitantes, cantidad muy considerable en aquella época.
En la cúspide de la  sociedad andalusí estaba la  aristocracia (jassa), en su mayor parte integrados por familias de origen árabe, aunque también figuraban en ella algunos linajes de ascendencia visigoda. Este grupo social poseía grandes dominios territoriales y la ocupaba los altos puestos en la administración. En el otro extremo de la sociedad se hallaban las  clases populares (amma), formadas por artesanos modestos y labriegos, en su mayor parte bereberes del Norte de África y muladíes.
También existió lo que podríamos denominar una clase media, formada esencialmente por los mercaderes.
En Al-Andalus había esclavos procedentes de Europa oriental y del centro de
África. Hay que destacar, por último, la evidente situación de inferioridad que padecían las mujeres en con respecto a los hombres.
Los  hispanovisigodos se dividían en  muladíes (los más numerosos) que eran cristianos convertidos al Islam (y así no pagaban el dimni o tributo) y  mozárabes, cristianos muy arabizados(empeoran sus condiciones cuando llegan los imperios norteafricanos a Al-Andalus). También había  judíos, generalmente en las ciudades con oficios especializados (médicos, prestamistas, etc.). Había esclavos. Inferioridad de la mujer.

3.4. El legado cultural.

La vida intelectual y artística en Al-Ándalus alcanzó cotas muy altas respecto a la Europa cristiana. Se mantuvo un estrecho contacto con el resto del mundo musulmán, y  fue la  vía de trasmisión a Occidente del pensamiento y ciencia griega y de gran parte de la hindú. Ej: difusión de la numeración hindú, con el 0.
La religión islámica marcó la cultura.
La expansión árabe y la peregrinación a la Meca hizo que los geógrafos hicieran libros de viajes, como los del ceutí Al Idrisi (s.XII): El Libro de Roger.
Desde el  Califato hubo un esplendor cultural, con un clima de gran libertad intelectual propiciado por califas como Abderraman III y sobre todo, Al-Hakam II.
El poeta e inventor Ibn Firnas descubrió el secreto de la fabricación del vidrio.
El desarrollo cultural continuó en la época de los  taifas gracias al mecenazgo.
Sevilla fue famosa por sus poetas empezando por su rey Almotamid; Zaragoza por sus astrónomos; Toledo por sus científicos.
Los almorávides y almohades limitaron el pensamiento. En el siglo XII destacan tres grandes figuras de la medicina y filosofía: los musulmanes Abentofail y
Averroes, y el judío Maimónides. Los tres pretendieron conciliar el pensamiento aristotélico con sus concepciones religiosas.
En el reino Nazarí de Granada gran actividad cultural, destaca Ibn Zamrak, cuyos poemas decoran los muros de la Alhambra.
La creación litraria alcanzó un gran desarrollo, tanto en verso como en prosa.
Ibn Hazem (s.XI), poeta, escribió  El collar de la paloma.  Ibn Jaldun (s.XIV) 
historiador, escribió la Introducción a la Historia Universal).
En  filosofía destaca  Averroes (s.XII), autor clave para que la obra de Aristóteles llegara Europa, así como el judío cordobés Maimónides.
La cultura andalusí avanzó en el  terreno científico. Sobresalieron las matemáticas y la medicina, donde alcanzó gran fama Abulcasis (s.X) autor de
una enciclopedia médica y quirúrgica.
Destaca también la arquitectura con ejemplos como la mezquita de Córdoba o
el alcázar-palacio de la Alhambra.

3.5. La mezquita y el palacio en el arte hispano-musulmán.

Aunque la arquitectura andalusí se asentó sobre la tradición romano-visigoda y aportó los elementos más típicos del mundo islámico: arcos, cubiertas y la rica ornamentación basada en motivos geométricos, vegetales y epigráficos.
Hubo un progresivo predominio de los elementos decorativos, florales y geométricos, que se fueron imponiendo sobre las soluciones artitectónicas.
Fue un arte palatino desde el punto de vista social. El deseo de dejar constancia del poder político explica la ciudad-palacio. Ej: Madinat al-Zahra, de la Aljafería, o la Alhambra.
La mezquita  es el resultado de una religión sin imágenes, sin clase sacerdotal ni liturgia. Sólo necesita un gran espacio cerrado para la predicación y oración.
Carece de escenario y no tiene representación de la divinidad. En general había una gran rapidez en su ejecución, con grandes dimensiones. Materiales pobres, mucha decoración en yeso y mosaico. Más interés por interior que exterior.
La  gran mezquita de Córdoba es la obra emblemática de Al-Andalus. Su
construcción comenzó a mediados del siglo VIII, en tiempos del emir Abd-alRahman I, y más tarde sería objeto de sucesivas ampliaciones. Las partes más brillantes datan del siglo X, sobre todo de tiempos del califa al-Hakam II, en cuya época se construyó el espectacular mihrab, caracterizado por la riqueza de los materiales empleados (en particular, los mármoles), por la original solución constructiva de las originales bóvedas de nervios y, finalmente, por la impresionante fantasía decorativa que lo acompaña.
Muy importante fue, asimismo, la impresionante  ciudad-palacio de Madinat
al-Zahra, edificada en tiempos de Abd-al-Rahman III. Para su construcción se
trajeron materiales de diversos lugares, como el norte de África, de donde
procedía el mármol. Madinat al-Zahra albergaba, en su parte superior, una
serie de palacios; en la zona media, jardines y vergeles, y en la parte inferior, la
mezquita mayor y las viviendas de los servidores de palacio.
Desafortunadamente, durante la guerra civil que precedió a la desaparición del
califato, Madinat al-Zahra fue destruida.
También hay buenos ejemplos del arte musulmán fuera de Córdoba, como la
mezquita toledana de Bib al-Mardom, posteriormente convertida en la iglesia
del Cristo de la Luz.
Otros ejemplos esenciales de la arquitectura en Al-Ándalus son el Palacio de la Alfajería en Zaragoza, del período almorávide, la  torre de la Giralda en
Sevilla, de tiempos almohades, y sobre todo, el palacio granadino de la
Alhambra, obra cumbre de los nazaríes. Exponente de la potencia económica
y el brillo cultural del reino nazarí es un recinto fortificado que sobresale por su
fantasía ornamental así como la conjunción entre arquitectura y entorno
natural. Tiene una parte militar: alcazaba, murallas y torres. Una parte publica,
mexuar, Cuarto de Comares. Otra zona privada, harén, Cuarto de los Leones. Y los jardines, uno cercado, el Partal, y el Generalife, el mejor ejemplo de jardín islámico.

EJERCICIO PARA REALIZAR CON INTERNET: * Realiza un “Album de Arte” incluyendo por orden cronológico fotografías de las diversas construcciones del Arte Andalusí hispano-musulmán. Luego elige una imagen de las que tu hayas seleccionado y coméntala en no más de 15 o 20 líneas.

Para ayudarte incluyo estos enlaces de donde podrás obtener información, por supuesto puedes usar nuestro libro de texto:






                         Pedro López Arnedo (Profesor de Historia de España).

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